Adicciones al juego y al móvil en adolescentes
Una realidad silenciosa que crece
Elena Durán Moreno
6/14/20264 min read


La adolescencia siempre ha sido una etapa de búsqueda, intensidad y vulnerabilidad. Pero en los últimos años, un nuevo factor ha entrado en escena con fuerza: las adicciones comportamentales, especialmente al juego online y al uso problemático del móvil. No hablamos solo de “pasar mucho tiempo con el teléfono”, sino de pérdida de control, aislamiento, irritabilidad y deterioro del bienestar emocional, académico y social.
En España y en muchos países del mundo, esta situación se ha convertido en un desafío urgente para familias, centros educativos y profesionales de la salud mental.
Si miramos los datos: ¿qué está pasando?
En España
Según el Plan Nacional sobre Drogas, el 23 % de los adolescentes reconoce haber jugado dinero online o presencialmente en el último año.
El juego online es especialmente preocupante: el 6,7 % de los menores presenta comportamientos de riesgo o problemáticos.
En cuanto al móvil, estudios recientes indican que entre el 20 % y el 25 % de los adolescentes muestra un uso claramente problemático, con síntomas similares a una adicción: ansiedad al desconectarse, pérdida de sueño, irritabilidad o descuido de otras actividades.
La franja más vulnerable: 14 a 17 años, especialmente chicos en el caso del juego y chicas en el caso del uso compulsivo de redes sociales.
A nivel mundial
La OMS estima que 1 de cada 7 adolescentes presenta un uso problemático del móvil.
En países asiáticos, donde el fenómeno se estudia desde hace más tiempo, las tasas de adicción a internet superan el 10% en población adolescente.
El juego online, especialmente las apuestas deportivas y los videojuegos con mecánicas de azar (loot boxes), se ha convertido en una de las adicciones comportamentales de crecimiento más rápido.
¿Por qué los adolescentes son tan vulnerables?
La respuesta está en la neurociencia y en el contexto social actual.
Un cerebro en construcción
El cerebro adolescente está en plena reorganización. El sistema de recompensa —impulsivo, emocional, orientado al placer inmediato— está muy activo, mientras que la corteza prefrontal —responsable del autocontrol y la toma de decisiones— aún está madurando.
Esto hace que:
busquen sensaciones intensas,
toleren peor la frustración,
y sean más sensibles a estímulos que generan dopamina, como notificaciones, likes o apuestas rápidas.
Un entorno diseñado para enganchar
Las plataformas digitales, los videojuegos y las casas de apuestas online utilizan algoritmos que refuerzan la permanencia: recompensas intermitentes, retos constantes, sensación de “casi ganar”, notificaciones que activan el sistema de alerta…
No es casualidad que muchos adolescentes sientan que “no pueden parar”.
Factores emocionales y sociales
Baja autoestima
Ansiedad o tristeza
Soledad o dificultades sociales
Presión académica
Modelos familiares con uso excesivo de pantallas
Todo ello aumenta la vulnerabilidad.
Señales de alerta: cuándo preocuparse
Para madres, padres y profesorado, estas señales pueden indicar un problema:
Irritabilidad o enfado intenso cuando no puede usar el móvil o jugar.
Mentiras sobre el tiempo de uso o sobre si ha jugado dinero.
Descenso del rendimiento académico.
Aislamiento social o abandono de actividades que antes disfrutaba.
Cambios en el sueño: acostarse muy tarde, despertarse para mirar el móvil.
Gastos inexplicables o uso de tarjetas sin permiso.
Preocupación constante por el juego, incluso cuando no está conectado.
Si un adolescente que lee esto se reconoce en estas señales, es importante que sepa que no es culpa suya: hay mecanismos psicológicos y neurobiológicos que explican lo que ocurre, y pedir ayuda es un acto de valentía.
Consecuencias emocionales y cognitivas
Las adicciones comportamentales no son “menos graves” que las químicas. Sus efectos pueden ser profundos:
Aumento de ansiedad y síntomas depresivos.
Problemas de concentración y memoria.
Mayor impulsividad.
Deterioro de relaciones familiares y amistades.
Riesgo de endeudamiento o conductas de riesgo.
Alteraciones del sueño que afectan al rendimiento escolar y al estado de ánimo.
A nivel cerebral, la exposición continuada a estímulos de alta recompensa reduce la sensibilidad a actividades cotidianas, generando apatía y pérdida de motivación.
¿Qué pueden hacer las familias y los centros educativos?
1. Establecer límites claros y coherentes
No se trata de prohibir, sino de acompañar. Horarios, espacios sin pantallas (comidas, dormitorios), y normas consensuadas.
2. Hablar sin juzgar
Los adolescentes necesitan sentirse escuchados. Preguntar cómo se sienten, qué les aporta el juego o el móvil, qué les preocupa.
3. Dar ejemplo
El uso adulto del móvil influye más de lo que pensamos.
4. Fomentar actividades alternativas
Deporte, música, grupos sociales, voluntariado… Actividades que generen dopamina de forma saludable.
5. Supervisión y educación digital
Explicar riesgos, enseñar a identificar publicidad encubierta, apuestas disfrazadas de videojuegos, o dinámicas manipuladoras.
6. Buscar ayuda profesional
Cuando hay pérdida de control, deterioro emocional o problemas económicos, la intervención psicológica es fundamental. La terapia y los programas de prevención son altamente eficaces.
Un mensaje para los adolescentes
Si estás leyendo esto y sientes que el móvil o el juego te controlan más de lo que te gustaría, quiero decirte algo importante: no estás solo.
Miles de jóvenes pasan por lo mismo. No significa que seas débil ni que hayas hecho nada malo. Significa que tu cerebro está respondiendo a estímulos muy potentes y que necesitas apoyo para recuperar el equilibrio.
Pedir ayuda no es un fracaso, es un acto de madurez.
Podemos concluir que las adicciones al juego y al móvil en adolescentes no son una moda ni un capricho: son un fenómeno real, creciente y con impacto emocional profundo. La buena noticia es que la prevención y la intervención temprana funcionan.
Con información, acompañamiento y apoyo profesional, es posible recuperar el control y construir una relación más sana con la tecnología.
Fuentes
Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones (OEDA). Informe sobre Adicciones Comportamentales y Otros Trastornos Adictivos 2025. Ministerio de Sanidad, Plan Nacional sobre Drogas.
Plan Nacional sobre Drogas (PNSD). Encuesta ESTUDES 2023–2024: Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España. Ministerio de Sanidad.
Plan Nacional sobre Drogas (PNSD). Portal de Estudios y Estadísticas. Datos oficiales sobre juego con dinero, uso problemático de internet y adicciones comportamentales.
Organización Mundial de la Salud (OMS). Informes sobre salud digital, bienestar adolescente y uso problemático de tecnologías en población joven.
UNICEF (2021). The State of the World’s Children: On My Mind – Promoting, protecting and caring for children’s mental health. Incluye datos globales sobre bienestar digital y riesgos asociados al uso intensivo de pantallas.
Pew Research Center (2023). Estudios sobre uso de smartphones, redes sociales y hábitos digitales en adolescentes a nivel internacional.

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