Cuando la depresión o la distimia recorren el ser

Una mirada clara y cercana para comprender la diferencia entre depresión y distimia, identificar sus señales y saber cuándo pedir ayuda.

Gretel Esandi

4/13/20262 min read

En la vida corriente y en el tránsito diario muchas de las personas experimentan sensaciones usuales como cambios de humor repentinos, irascibilidad, estados de ánimo fluctuantes, cansancios y fatigas recurrentes, insomnio, baja autoestima, falta de apetito entre otros factores, sin percatarse que se puede estar en la antesala de la distimia o depresión.

Las mismas tienen sus diferencias, pero si algo está claro es que este estado no es deseable para ningún ser humano. La distimia se caracteriza por ser un trastorno persistente crónico más leve y menos severa que la depresión que es más intensa, aguda, que inhabilita a la persona a continuar con sus funciones diarias. La primera puede interpretarse como un síntoma disfrazado ya que no incapacita las tareas cotidianas, sin embargo, los días se atraviesas con desánimo, baja autoestima, sensación de desesperanza, un constante estado de tristeza que se camufla con la vorágine de lo habitual sin presentar estados de crisis severos como una depresión, por eso es difícil diferenciarla como tal.

La depresión, suele incapacitar e inhabilitar las funciones habituales de la persona, las crisis son más intensas y severas siendo la sensación de desesperanza y falta de proyecto la que la acerca a una sensación de muerte, dónde la pregunta ¿para qué continuar? vive como pensamiento intrusivo y en bucle generando un desgaste psíquico constante.

Es función del terapeuta distinguir minuciosamente a través del discurso el diagnóstico del sujeto teniendo en cuenta si el mismo está transitando y procesando un duelo, padece distimia o una depresión.

El duelo puede distinguirse en tanto la persona ha tenido una pérdida reciente, muerte de un familiar, divorcio, pérdida laboral entre otros considerando que el mundo pierde sentido en esta etapa, en la cual se retira el sentido del mundo exterior hacia sí mismo para recuperar su energía psíquica y continuar con sus funciones más básicas sabiendo también que no es un proceso perdurable.

La distimia puede evaluarse diagnósticamente por un discurso en donde el sujeto no acude a una pérdida en particular reciente, sin embargo, los factores antes enunciados se pronuncian en la vida diaria del sujeto. La misma puede perdurar mínimo dos años, haciéndose crónica si no es abordada por profesionales de la salud mental.

La depresión, puede diagnosticarse más fácilmente, ya que la crisis es más aguda y el sujeto suele perder sus funcionalidades vitales para su permanencia. La falta de apetito en la depresión es una de las causas más severas de enfrentar, siendo que la persona puede enfermar por falta de nutrición.

Es indispensable para el terapeuta contar con la herramienta psiquiátrica, siendo que es probable que la medicación sea una condición sine qua non para la salud mental del sujeto. Los antidepresivos recaptadores de serotonina (ISRS) son los primeros es prescribirse para que el cerebro considerado como órgano vital recupere su bienestar, ya que, debido al estrés, postraumas, pensamientos obsesivos, intrusivos el mismo pierde la liberación de neurotransmisores imprescindibles para la homeostasis cerebral, a su vez, el terapeuta tendrá la función de ayudar al sujeto a no repetir escenas que los expongan a situaciones similares para restablecer su sanidad. Lo más relevante de toda esta clasificación, es que los terapeutas estamos calificados y acompañamos al sujeto a su recuperación y cura.