La dependencia a la tecnología y a las redes sociales en los niños y jóvenes

Cada día vemos más niños a edades más tempranas frente a un teléfono móvil y cada vez son más los padres que para lograr que los niños se calmen, no molesten, se entretengan, no se aburran o incluso no lloren sin parar, acaban por prestarles , aun sin quererlo, el suyo.

Sandra Jiménez

2/22/20268 min read

El problema no es que los niños los pidan, sino que los padres cedan. Y más allá que los padres cedan, conocer cuál es el motivo de que los niños lo ansíen, a veces, con tanta vehemencia.

Por un lado, debemos ser conscientes que los niños repiten patrones y si ya hemos accedido a sus demandas una y otra vez, seguirán demandando con las mismas o incluso más fuerzas, hasta lograr su objetivo.

Por otro lado, debemos aceptar que la tecnología ha llegado para quedarse y que forma y seguirá formando parte de nuestras vidas.

Es así como cada día es más común ver a niños y adolescentes juntos unos al lado de otros y cada uno sin despegar la mirada de su propio teléfono.

Tampoco es extraño ver mesas enteras a la hora de comer incluso en restaurantes, donde si bien los adultos hablan entre sí, los niños están pegados cada uno a su propia pantalla.

Pero por otra parte lo verdaderamente preocupante es cuando se trata de un bebe que aún no ha aprendido a hablar y son los padres los que le van creando, sin siquiera imaginarlo una posible, futura dependencia instándolo a cogerlo.

En la era digital, las redes sociales se han convertido en una ventana al mundo de la comunicación y en entretenimiento la información.

¿Que son las redes sociales?

Para niños y adolescentes, las redes sociales representan no solo un espacio de comunicación, sino también un medio para explorar su identidad, compartir sus intereses y mantenerse en contacto con amigos y familiares.

Las redes están diseñadas para enganchar. Ya sea con juegos que estimulan con frases de premios o por uno de los mecanismos que subyace en el atractivo de las redes sociales es el papel de la dopamina, un neurotransmisor que regula el placer y la recompensa. Es así como cada vez que un chico recibe un “me gusta”, el cerebro libera dopamina, generando la sensación de satisfacción y placer. Placer que en muchos casos se busca repetir una y más veces hasta poder convertirse incluso en una adicción.

Este proceso se convierte en un sistema de retroalimentación positivo, en el que los chicos buscan constantemente la validación externa.

Con el tiempo, esta dinámica puede derivar en comportamientos, convulsivos, tanto en niños como en adolescentes e incluso en adultos.

¿Son positivas las redes sociales?

Hay muchos factores positivos en las redes sociales, pero también hay riesgos que los niños y los adolescentes deben evitar ya que no siempre toman las mejores decisiones.

Las redes sociales ofrecen a muchos chicos una vía para la creatividad y el aprendizaje, además de la oportunidad de interactuar con otras personas que comparten sus intereses o similares a ellos, algo especialmente importante, cuando no encuentran este tipo conexión en su entorno e incluso con grupos de chicos más diversos de los que están habituados a conocer.

Si bien facilita la inclusión, estimula la creatividad y fortalece vínculos sociales y familiares. Pero una exposición temprana y sin acompañamiento puede provocar la pérdida de hábitos saludables, la fatiga mental, la presión por la imagen.

Las redes sociales son cada vez más visuales. Las niñas, en particular, pueden verse afectadas por la presión de mantener una “imagen en línea” y por comentarios que reciben de los demás. Ello puede impactar negativamente en su imagen corporal.

Por otro lado, el uso excesivo de las redes sociales puede interferir directamente en el rendimiento escolar. La distracción constante, el deseo de estar siempre conectados y la sobreestimulación mental pueden reducir la capacidad de concentración y afectar negativamente el proceso de aprendizaje.

Los niños a veces pasan tanto tiempo conectados a las redes sociales que no les queda suficientes horas al día para hacer los deberes, leer, hacer ejercicio físico, dormir, pasar tiempo con sus seres queridos o disfrutar en el exterior.

Muchas veces se ven afectados a la forma en que desempeñan sus tareas cotidianas o interfieren en sus relaciones personales.

En los preadolescentes y adolescentes es constante el bombardeo de estímulos, la presión por obtener validación y la exposición a contenidos negativos puede generar un impacto emocional profundo.

Los jóvenes pueden experimentar, sentimientos de soledad, ansiedad y depresión, especialmente si se sienten rechazados o comparados desfavorablemente con sus pares.

Las redes sociales pueden ofrecer beneficios como fortalecer relaciones, fomentar el autoconocimiento y crear sentido de comunidad, pero también representa riesgos para la salud mental de los niños.

Pasar mucho tiempo en redes sociales, puede impedir que los niños desarrollen habilidades para interactuar en persona, como comprender el contexto, iniciar y mantener conversaciones ante lenguaje corporal con sus niños de su misma edad.

Pueden ser una herramienta peligrosa permitiendo que los niños sean lastimados por sus compañeros, pudiendo incluso desencadenar en ellos en una crisis de identidad, afectando a la confianza en sí mismos y en sus capacidades. Y también por supuesto que ellos lastimen a otros sin medir del todo el alcance de sus actos.

¿Qué pueden hacer los padres?

Fundamentalmente es necesario ser conscientes de que los niños hacen lo que ven en sus casas.

Por otro lado, es importante saber lo que hace su hijo en línea. Pero espiar lo que su hijo hace puede dañar la confianza que han construido entre ambos. La clave consiste en involucrarse de tal modo que su hijo entienda que usted respeta su intimidad y que a la vez sepa que no quiere que esté en peligro.

Pueden llegar a acuerdos de cómo y cuándo usar las redes sociales estableciendo las normas con las que todos estén de acuerdo: por ejemplo, a la hora de las comidas no pueden tener dispositivos ni celulares en la mesa. Hay que apagarlos antes de acostarse incluso en lo posible durante unas horas antes de irse a dormir.

Cada niño usa las redes sociales de manera diferente. Su experiencia dependerá de cosas como su nivel de madurez, su nivel mental y su personalidad. Eso es fundamental de tener en cuanto a la hora de adaptarlo a la característica de cada uno de ellos.

Un niño puede estar listo para usar redes sociales si tiene confianza con los padres para contarles cualquier problema que pueda tener, si es seguro de sí mismo y si respeta los límites.

Una forma de ayudar a nuestros hijos a encontrar el equilibrio es hablar con ellos sobre cómo usar las redes sociales de una manera inteligente. Manteniendo conversaciones diarias y supervisión continua del uso que hacen su hijo y las redes sociales para proteger tanto su bienestar como su seguridad.

Es importante dar un buen ejemplo en nuestro propio comportamiento como padres haciéndolos de una forma inteligente y segura ya que los mismos niños, aprenden por la imitación a cómo usarlas.

En Unicef se confirma una tendencia imparable: la infancia y la adolescencia viven hoy conectados más que nunca a las redes sociales. Con la voz de casi 100.000 niños, niñas y adolescentes en España, el estudio se convierte en la investigación de mayor alcance a nivel mundial sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia.

La mayoría de los adolescentes y muchos preadolescentes, usan algún tipo de red social y o tienen un perfil en la red social y las visitan a diario.

Los estudios confirman que los adolescentes están registrados en redes sociales de forma masiva. De este modo: el 92.5 por ciento participa al menos en una red social y el 75.8 en tres o más. Incluso en los últimos cursos de primaria, el 78.3 por ciento ya tiene presencia en alguna red social.

La gran mayoría accede a las redes y sus contenidos desde su propio dispositivo. La presencia del teléfono móvil se hace patente desde los últimos años de primaria: a los 10 años, el 41 % de los niños y de las niñas ya dispone su móvil propio, porcentaje que asciende al 76 % a los 12 años. En la secundaria prácticamente todos el 92.8 por ciento tiene su propio teléfono. La media de acceso al móvil es a los 10 años.

Casi un 9 % de los chicos y de las chicas entre 10 y 20 años dedica más de cinco horas diarias a las redes sociales entre semana, una cifra que se eleva hasta casi el 20 % durante el fin de semana. Además, el 5.7 por ciento podría haber desarrollado un problema con las redes sociales cuando llegan al bachillerato y es mucho mayor en el caso de las chicas que de los chicos. Este uso intensivo se asocia a mayor ansiedad, peor, calidad de vida y mayor exposición a situaciones de acoso, ciber acoso o control en la pareja a través de medios digitales.

El 25 % de los adolescentes declara haber sufrido acoso escolar, cerca del 10 %, ciber acoso.

En el estudio de SAVE THE CHILDREN del 2025, realizar una encuesta a más de 1000 chicos entre 18 y 21 años, en las que le preguntaron por sus percepciones y conductas online durante la adolescencia. En la práctica totalidad de los chicos y chicas impuesta entre paréntesis el 97 % afirmó haber sufrido algún tipo de violencia sexual en entornos digitales, siendo menor de edad.

¿Cómo saber si tu hijo está listo para usar redes sociales?

Incluso en la actualidad, no existen guías oficiales que indiquen a qué edad es seguro empezar a usar redes sociales. Esta decisión depende de cada niño y de cada familia.

Que se puede tomar en cuenta:

1. Si tiene una relación abierta y de confianza con sus padres. Si acude a ti cuando tiene un problema y tú puedes confiar en que te dice la verdad. Ambas son buenas señales de que te contará lo que sucede en sus espacios de redes sociales. Si aún no están en este punto espere antes de permitirle el ingreso a redes sociales y siga hablando más con él para fortalecer la comunicación entre ambos.

2. Se siente que tiene seguridad en sí mismo. Los niños no se preocupan tanto por lo que piensan los demás, ni por sentirse excluidos, cuando se sienten listos, es una buena señal, si saben cómo resistir a la presión social defenderse asimismo a sus amigos.

3. Si respetan los límites y expectativas que tú estableces evitando comportamientos riesgosos o secretos, si no rompen las reglas, tal vez es momento para permitirle usar las redes sociales

4. Si conoce las reglas para mantenerse seguro y te avisa si algo le preocupa. No todos los “amigos” en redes sociales son de confianza, así que es importante que los niños puedan reconocer cuando una conducta cruza los límites y sepa cómo responder a la presión: pedir información personal como envío de fotos y datos de contacto no es apropiado.

5. Una vez que los hijos comiencen a acceder a las redes sociales es importante seguir teniendo conversaciones diarias y constante y mantenernos siempre atentos a señales de que sus sentimientos de tristeza o de soledad no estén aumentando.

Recomendaciones:

· Bebes: Evitar, a toda costa, el tiempo frente a la pantalla.

· Preescolar: Solo juegos educativos limitando el tiempo de estos. Cero exposiciones a las redes sociales.

· Educación primaria: Límite las redes sociales y en lo posible que lo hagan acompañados por uno de sus padres y comience a hablar sobre ellas.

· Preadolescentes: Establezca un plan familiar para el uso de redes sociales con acuerdos preestablecidos.

· Adolescentes: Continúen las conversaciones sobre el uso de las redes sociales, la importancia, los riesgos y beneficios.

En definitiva, el uso de redes sociales debe ser limitado y supervisado para la edad y el nivel de madurez del niño y ser conscientes que para algunos jóvenes e incluso adultos, las redes sociales son vía de escape y una forma de no sentirse solos.

Artículos consultados:

Los niños y las redes sociales. Anne Dawson, PhD: Mary Fristad. PhD: Ariana Hoet, PhD

Enseñar a los niños a usar las redes sociales de forma inteligente. Elana Pearl Ben- Joseph