No es un infarto. Es tu sistema nervioso intentando protegerte
Cuando el corazón nos late muy fuerte, nos falta el aire y aparece presión en el pecho, es normal pensar que algo muy grave nos esté pasando.
Luz María García Sampén
3/22/20265 min read


Muchas personas llegan a urgencias convencidas que están sufriendo un infarto. Y sin embargo en la mayoría de los casos lo que está ocurriendo es que el sistema nervioso se ha puesto en modo alarma al activarse.
Explicación Neurobiológica
-El cerebro detecta amenaza (aunque no haya peligro real)
-Se activa el Sistema nervioso simpático.
-El cuerpo se prepara para huir.
Entonces aparecen:
· Palpitaciones: El corazón bombea más rápido
· Sensación de ahogo: Respiración acelerada
· Nauseas/diarreas: Se frena la digestión.
· Mareo: Hiperventilación y cambios en CO2
Vamos a diferenciar la ansiedad del infarto:
Clínicamente en la ansiedad:
-Los síntomas suben y bajan
-Suelen mejorar al distraerse
-Se acompañan de miedo intenso
-Las pruebas médicas salen normales
En un infarto real, el dolor suele ser:
-Opresivo persistente
-Irradiado a brazo o a mandíbula
Con otros signos físicos sostenidos como son:
· Sudoración repentina y fría, incluso en reposo
· La persona se puede sentir pegajosa o empapada sin motivo
· Náuseas o vómitos, muy frecuentes en mujeres
· Falta de aire persistente
· Debilidad intensa o sensación de desmayo
· Palidez marcada
· Dolor que no cede con la respiración ni con la postura
· Sensación de presión muy fuerte en el pecho, muchas personas lo describen como: “un peso encima del pecho”
· Malestar general progresivo, sientes que va aumentando y que algo grave está pasando en tú cuerpo, puede durar más de 10 a 15 minutos.
En el infarto de miocardio es frecuente que el dolor se irradie a la espalda, brazo izquierdo, cuello o mandíbula.
La amígdala cerebral: tú detector de amenazas
En el cerebro tenemos una estructura pequeña pero muy potente, su función es protegernos
Es como una alarma interna y se llama amígdala cerebral.
El problema es que no distingue muy bien entre un peligro real y un peligro interpretado como puede ser preocupación intensa, conflicto, estrés, etc.
Cuando ella detecta “amenaza” envía una señal de emergencia al cuerpo y ahí empieza todo.
El Sistema Nervioso autónomo
Este es el encargado de regular funciones automáticas como el corazón, la respiración y la digestión.
Dentro de este sistema hay una parte que se encarga de prepararnos para huir o luchar.
Cuando se activa:
· El corazón late más rápido
· La respiración se acelera
· La sangre va hacia los músculos
· La digestión se frena
Esto explica muchos síntomas:
· Palpitaciones: El corazón está bombeando más fuerte
· Sensación de ahogo: respiras más rápido de lo normal
· Náuseas o diarrea: el estómago “se apaga” porque no es prioritario digerir si hay peligro.
· Mareo: la respiración acelerada altera el equilibrio de oxígeno CO2
El cuerpo no está fallando, está obedeciendo una orden de emergencia.
¿Por qué parece tan real?
Porque fisiológicamente lo es .El cuerpo está activado, no es imaginación, no es debilidad, no es exageración.
Pero hay una diferencia fundamental:
En un infarto hay daño cardíaco real; y en la ansiedad hay activación intensa sin daño.
El corazón puede latir fuerte y rápido sin estar en peligro.
El verdadero problema no es el síntoma, el problema suele ser el miedo al síntoma.
Cuando notas la palpitación y piensas:
“me va a dar algo”, la amígdala interpreta “confirmado estamos en peligro” y vuelve a intensificar la activación, es un círculo.
¿Cómo podemos romper ese círculo?
1.-Nombrar e identificar lo que está pasando; no es un fallo del corazón es una alarma de la amígdala.
2.-Alargar la exhalación: inhalar 4 segundos, mantener 5 segundos y exhalar 8 a 10 segundos con fuerza.
3.-Mover el cuerpo; caminar despacio, mover los hombros, hacer estiramientos soltando la mandíbula. El cuerpo necesita descargar la energía activada.
MENSAJE IMPORTANTE
La ansiedad no es peligrosa, es incómoda, intensa, pero no es mortal.
Tu sistema nervioso está intentando protegerte.
El trabajo que tienes que hacer no es eliminar la ansiedad, es regularla y enseñarle al cuerpo que estás a salvo, “porque que tú puedes con ella. Paso a paso”.
¿Por qué algunas personas son más sensibles a la ansiedad?
No todas las personas reaccionan igual ante el estrés, y eso no significa que sean más débiles que otros.
Significa que sus sistemas nerviosos tienen distinta sensibilidad.
Hay varios factores que pueden influir:
Sensibilidad Biológica
Algunas personas nacen con un sistema más reactivo.
La amígdala cerebral puede activarse con mayor facilidad ante señales ambiguas, no porque este mal sino porque está más atenta.
Esto puede tener un componente hereditario, si en tu familia hay antecedentes de ansiedad, hipervigilancia o estrés elevado, es posible que hayas heredado una mayor sensibilidad al peligro.
Pero predisposición no significa destino, significa que tu sistema necesita más regulación consciente.
Aprendizaje temprano y entorno
Si creciste en un entorno:
-Muy exigente
-Con poco reconocimiento
-Con tensión frecuente
-Imprevisible emocionalmente
Tu cuerpo pudo aprender que estar alerta era necesario. El sistema autónomo se adapta al contexto.
Estrés acumulado
Muchas crisis de ansiedad no aparecen por un único evento, sino por acumulación.
-Exceso de responsabilidad
-Falta de descanso
-Auto exigencia alta
-Falta de apoyo emocional
Cuando el sistema está sobrecargado la alarma salta con más facilidad.
Personas muy responsables y autoexigentes
Curiosamente, muchas personas que sufren ansiedad no son frágiles. Pero si son:
Responsables, comprometidas, perfeccionistas, con alta conciencia de sus obligaciones.
Su sistema nervioso está acostumbrado a no fallar y eso hace que se mantenga su activación basal en un nivel de alerta sostenido.
Qué significa tener predisposición
Significa que tu sistema de alarma es más sensible.
Pero igual que alguien puede tener predisposición a las alergias y aprender a manejarlas, el sistema nervioso también puede entrenarse.
La ansiedad no es una condena, es un sistema que se puede regular.
¿Por qué acudir ir a un/a psicólogo/a?
Porque la ansiedad no es únicamente un síntoma físico.
Es una interacción entre:
-Tu sistema nervioso
-Tus experiencias previas
-Tus patrones de pensamiento
-Tú historia relacional
-Tu nivel de estrés actual.
Un trabajo psicológico bien enfocado puede ayudarte a:
-Entender tus disparadores
-Regular la activación corporal
-Romper el miedo al síntoma
-Reducir la hipervigilancia
-Recuperar la sensación de control
Es porque tu sistema necesita aprender nuevas formas de seguridad y enseñarle que no está en peligro.
Buscar ayuda no significa debilidad
Significa que has decidido no seguir luchando solo o sola contra algo que puede trabajarse.
La ansiedad no define quién eres.
Es un estado del sistema nervioso y los estados pueden cambiar.
Si alguna vez has sentido que te ibas a morir cuando en realidad era ansiedad quiero que te quedes con esto:
Tu cuerpo no está fallando, está intentando protegerte; y aunque esa alarma suene muy fuerte no está rota, sólo necesita ser comprendida y regulada.
La ansiedad no es el final de tu equilibrio, es el mensaje de un sistema que pide seguridad.
APRENDER A ESCUCHARLA SIN MIEDO ES EL PRINCIPIO DE RECONECTAR CONTIGO DESDE LA CALMA.
Si alguna vez tienes dudas acude a urgencias, la salud cardiovascular merece ser escuchada por profesionales. Asimismo, comprender tu ansiedad también es parte del camino hacia el cuidado de tu salud.

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